viernes, 17 de marzo de 2017

VII Jornadas de la División Historia “En el Centenario de la Revolución Rusa”


SEGUNDA CIRCULAR
VII JORNADAS DE LA DIVISIÓN DE HISTORIA
“En el Centenario de la Revolución Rusa”
Luján, 1 y 2 de junio de 2017
Universidad Nacional de Luján
Departamento de Ciencias Sociales
División de Historia
INFORMES
Tel. 02323-423171.
E-mail: viijornadashistoriaunlu@gmail.com
Lugar del evento: Universidad Nacional de Luján. Constitución y Ruta 5

NUEVA FECHA LÍMITE DE PRESENTACIÓN DE RESÚMENES: 2 de abril de 2017
Criterios de presentación
Los resúmenes tendrán un mínimo de 350 y un máximo de 400 palabras, y deberán contener los planteos problemáticos del tema a desarrollar. El tipo de letra requerida será Times New Roman, tamaño 12, interlineado de 1, 5. Serán enviados al coordinador/es de la Mesa y a la organización general de las Jornadas a
viijornadashistoriaunlu@gmail.com
PRESENTACIÓN DE PONENCIAS: Hasta el 7 de mayo de 2017
Criterios de presentación
Las ponencias deberán reunir un total de 40000 caracteres, en letra Times New Roman, tamaño 12, interlineado de 1,5. Las citas a pie de página, con la misma letra y en tamaño 10. Tanto en resúmenes como en ponencias se deberán consignar los siguientes datos: nombre y apellido, ciudad, domicilio particular, dirección
electrónica y número de teléfono. Se editará un CD con las ponencias presentadas
y discutidas en el Taller.
MESAS TEMÁTICAS
Mesa 1: Diversidad Religiosa en América Latina
Coordinadores:
Dr. Fabián Claudio Flores (CONICET/UNLu) licfcflores@hotmail.com
Lic. Jesús Binetti (UNLu)
Lic. Carlos Luciano Dawidiuk (CONICET/UNLu) luchodawidiuk@yahoo.com.ar

Mesa 2
Los ´vulnerables´ en la Rusia del siglo XX: pobres, enfermos,
migrantes, niños y géneros
Coordinadoras:
Mag. Eugenia Arduino (UNLu/UBA) arduinoeugenia@gmail.com
Mag. Florencia Cendali (UNLu/UBA) florcendali@hotmail.com

Mesa 3: Cultura, sociedad y política en torno a los estudios de las mujeres y
de género, en la Ha Antigua, Medieval y Moderna. Aportes historiográficos
Coordinadoras:
Dra. Cecilia Lagunas (UNlu) cecilialagunas@gmail.com
Mag. Susana Fioretti (UNLu) susana_fioretti@yahoo.com.ar

Mesa 4: Guerra, revolución, conflictos armados y sociedad. Abordajes desde
la historia, la sociología, la filosofía y el resto de las ciencias humanas y
sociales.
Coordinadores:
Pablo Bonavena (UBA/UNLP) bonavenapablo@yahoo.com.ar
Hernán Hereñú (UNLu/UBA)

Mesa 5: Perspectivas y Problemas de la Historia Argentina Contemporánea
Coordinadores:
Dr. Facundo Picabea (CONICET/UNLu/UNQ) fpicabea@conicet.gov.ar
Prof. Sergio Cercós (UNIPE/UNLu)

Mesa 6: Historia social rioplatense y americana, siglos XVII-XX
Coordinadoras:
Dra. María E. Barral (CONICET -UBA/UNLu) mebarral@yahoo.com
Lic. Gladys Perri (UNLu) jazgla@yahoo.com

Mesa 7: Historiografía Argentina
Coordinadoras:
Mg. Nora Pagano (UNLu/UBA)
Lic. Analía Gómez (UNLu) anago_13@yahoo.com.ar

Mesa 8: Conflictos sociales y políticos contemporáneos en Eurasia
Coordinadores:
Prof. Gabriel López (UBA) historialfilo@gmail.com
Ma. Veronica Raffaelli (UBA) veronicapaolaraffaelli@gmail.com
Prof. Martín Martinelli (UNLu/UBA) martinellima1982@gmail.com

Mesa 9: Clase obrera e izquierdas en Argentina: experiencias de organización,
lucha e inserción en el siglo XX
Coordinadores:
Dr. Diego Ceruso (UBA/CONICET) diegoceruso@gmail.com
Mag. Martín Mangiantini (UBA/CONICET) martinmangiantini@gmail.com
Lic. Leandro Molinaro (UBA) leandromolinaro@gmail.com

Mesa 10: ¿Para qué enseñamos historia? Historiografías, innovaciones y
continuidades en torno a la historia enseñada
Coordinadores:
Dra. María Elena Barral (UNLu/CONICET) magnebarral@gmail.com
Mg. Patricio Grande (UNLu) patriciogrande@yahoo.com.ar
Mag. Natalia Carolina Wiurnos (UNLu/ISFD Nº 45/ISFD Nº 142)
natywiurnos@hotmail.com

Mesa 11: Repensando las fronteras entre Oriente y Occidente en el contexto
del Mediterráneo Antiguo y Tardo Antiguo
Coordinadores:
Prof. Susana Fioretti (UNLu) susana_fioretti@yahoo.com.ar
Prof. Martín Cifuentes (UNLu/JVG)

Mesa 12: Fronteras y relaciones interétnicas en el espacio rioplatense. Siglos
XVIII-XIX
Coordinadores:
Dra. María Eugenia Néspolo (UNLu) eugenianespolo@yahoo.com.ar
Dra. María Laura Cutrera (CONICET- PROEHAA-UNLu)
Prof. Eduardo Iraola (UNLu. PROHEAA)
Prof. Magalí Torres (UNLu. PROHEAA)

Mesa 13: Perspectivas y problemas de la Argentina del siglo XIX. Inmigración,
sociedad, familia y política
Coordinadores:
Dr. Alejandro Fernández (UNLu) fernan625@gmail.com
Lic. Diego Conte (UNLu) djpconte@yahoo.com.ar
Dra. Bibiana Andreucci (UNLu) bandreucci@hotmail.com

Mesa 14: “Ideas políticas del Siglo XIX. Continuidades y rupturas”
Coordinadores:
Dr. Anibal Jauregui (UNLu/UBA) jaureg@sinectis.com.ar /
anibal.jauregui@fibertel.com.ar
Prof. Luciano Torreta (UNLu) lucianotorreta@yahoo.com.ar
Aranceles:
Profesores expositores y coordinadores: 200 pesos
Alumnos expositores UNLu: sin arancel
Alumnos expositores: 50 pesos
Alumnos asistentes: sin arancel
Las ponencias y los abstracts deben ser enviados a los coordinadores de las
mesas y a la dirección de contacto de la comisión organizadora de las
jornadas: viijornadashistoriaunlu@gmail.com

viernes, 10 de marzo de 2017

La mejor profesora del mundo es palestina

 The Guardian-Harriet Sherwood - Ramallah
Hanan al-Hroub ha ganado el "Nobel de la enseñanza", valorado en un millón de dólares 
Trabaja en una escuela pública a las afueras de Ramallah, y decidió dedicarse a la docencia después de que unos soldados israelíes dispararan a sus hijas

Una maestra palestina que educa en la no violencia gana el premio de enseñanza
 Una maestra palestina que educa en la no violencia gana el premio mundial de enseñanza EFE

Cuando Hanan al-Hroub regrese a su clase el domingo tras una semana de ausencia, cargada con marionetas, pinzas de madera para tender la ropa, coches de juguete y pelucas de payaso, también llevará un trofeo con su nombre inscrito. Es la ganadora de la última edición del premio a la mejor profesora del mundo, valorado en un millón de dólares. 
"Mostraré el trofeo a mis chicos", explica esta profesora de 43 años desde su casa en Ramallah: "Mis estudiantes son los verdaderos ganadores de este premio. Son mi fuente de inspiración". 
La semana pasada, Hroub ganó un premio que se considera el Nobel de la enseñanza. Competía con otros 8.000 docentes, y en una fase final con nueve, de Estados Unidos, Japón, Australia, Finlandia, Pakistán e India. "Y Palestina", señala con orgullo.
En el marco de la ceremonia de entrega, celebrada en Dubai, se proyectaron vídeos del papa Francisco, el duque de Cambridge y Bill Clinton rindiendo homenaje a una mujer que creció en un campamento de refugiados en Belén y que decidió dedicar su vida a la docencia después de que unos soldados israelíes dispararan a dos de sus hijas. 
Sus simpatizantes siguieron la ceremonia gracias a una pantalla gigante instalada en el centro de Ramallah. Cuando el papa Francisco pronunció el nombre de Hroub, la multitud estalló en aplausos y ondeó la bandera de Palestina. Los hijos mayores de la profesora se encontraban entre la multitud. "Estuvimos orando y más tarde, lloramos", explicó uno de ellos. 
El jurado la eligió después de que la profesora participara en una sesión práctica en la que mostró su método para "jugar y aprender". 
Hroub trabaja en la escuela Samiha Jalil en al-Bireh, situada en las afueras de Ramallah. En declaraciones a The Guardian, la profesora ha explicado que sus alumnos, que tienen entre seis y diez años, viven en un ambiente donde la violencia es endémica. A menudo, son problemáticos, inestables y manipuladores, algunos incluso son violentos. "Fuera del aula solo se respira violencia, y es por este motivo que intento que en mi clase reine la paz, la armonía y la seguridad", ha subrayado.
A menudo se presenta ante los alumnos con una peluca de payaso y una nariz roja para explicarles mediante juegos la importancia de colaborar y de trabajar en equipo, y de la confianza y el respeto. También los recompensa cuando se portan bien. Ha escrito un libro sobre su método de enseñanza, con el título Jugamos, aprendemos

La tragedia y el renacer

Hroub o empezó a trabajar como profesora hasta 2007. Cuando terminó la secundaria no pudo cumplir con su sueño de ir a la universidad, ya que durante la primera intifada (que tuvo lugar entre 1987 y 1993) todos los centros universitarios en Palestina cerraron sus puertas. Se casó y tuvo cinco hijos.
En 2000, cuando su hijo más pequeño ya iba a la escuela, Hroub decidió proseguir sus estudios, a tiempo parcial, y se matriculó en la Universidad de Al-Quds. Unos meses más tarde, soldados israelíes dispararon a su marido Omar y a dos de sus hijas en un punto de control cerca de Belén. Omar recibió un disparo en el hombro y las dos niñas quedaron muy traumatizadas. 
"Este incidente me cambió la vida. Nos quedamos conmocionados. Mis hijos no estaban bien y los profesores no sabían cómo lidiar con su trauma. Fue entonces cuando decidí dedicar mi vida a la enseñanza".
Compaginó sus obligaciones familiares con los estudios y cinco años más tarde se licenció. Ahora gana unos 578 euros al mes. Coincidiendo con el viaje de Hroub a Dubai los profesores palestinos salieron a la calle para pedir un aumento de sueldo.
"Yo trabajo en una escuela pública, es una buena escuela pero no tenemos muchos recursos", explica. "Cuando necesito algo, yo misma lo busco. No tenemos un presupuesto para material. Pero el aula es mi segundo hogar y los niños son parte de mi familia":

Una reacción a la violencia

Hroub rechaza las acusaciones israelíes de que en las escuelas palestinas se incita al odio contra Israel. "Mi mensaje a todos los que hacen estas acusaciones es que debemos alejar a los niños de la violencia. Tuve una infancia muy dura y no quiero que mis alumnos pasen por lo mismo. Una vez se inicia un ciclo de violencia es muy difícil pararlo", subraya.
"A los niños les afecta mucho el ambiente. Las muestras de violencia de muchos niños palestinos no son más que una reacción a la violencia que les rodea. Quiero proporcionarles un entorno educativo seguro. No puedo cambiar la situación, pero sí puedo ser una buena influencia para ellos. Esta es mi filosofía de vida". 
En su piso de Ramallah, las cajas con sus "instrumentos de enseñanza" están apiladas en un rincón. Una de sus hijas nos muestra el trofeo a la mejor docente del mundo, una silueta con el rostro de una mujer, con estrellas colgadas de su pelo. Debajo del nombre de Hroub se puede leer: "En reconocimiento a sus logros excepcionales en el aula y fuera de ella".
Omar, el marido de la profesora, explica que siempre supo que iba a ganar. "Tenía una confianza absoluta y al final me dieron la razón. Su veredicto me hizo muy feliz", indica, sentado en el sofá del salón junto con cuatro de sus hijos. Sus hijas gemelas se acaban de licenciar en Derecho, otra de sus hijas es contable, uno de los chicos trabaja como cocinero y el más pequeño estudia arquitectura.
En el discurso que pronunció en Dubai, Hroub, que lució un vestido bordado tradicional de Palestina, indicó: "Estoy orgullosa de ser una profesora palestina y de estar aquí hoy ante ustedes. Este premio supone una victoria para todos los profesores y muy especialmente para los palestinos. Cada día que pasa, la labor de los docentes adquiere una mayor importancia en un mundo que se pregunta qué futuro quiere para sus niños".
Tiene intención de destinar el millón de dólares, que se lo entregarán a lo largo de diez años, a un programa de ayuda a los jóvenes que quieran formarse como profesores y a programas de formación de profesores que quieran aprender su método. Una de las condiciones del premio es seguir impartiendo clase durante cinco años, un requisito que ella está feliz de poder cumplir.
Traducción de Emma Reverter

- www.elmundo.es

viernes, 3 de marzo de 2017

Abren un hotel palestino que exhibe murales del artista Banksy

Uno de los murales de Banksy que decoran la habitación del hotel en Palestina (AP Photo/Dusan Vranic)

 Está ubicado frente al muro construido por Israel en la frontera con Cisjordania. Mirá la fotogalería HD.

Un alojamiento palestino lleno de obras del oculto grafitero británico Banksy se presentó el viernes en la ciudad cisjordana de Belén, al permitir un vistazo a lo que el propio dueño llama el "hotel con la peor vista del mundo".
Wisam Salsaa, el dueño, dijo que "El Hotel Amurallado" abrirá al público el 11 de marzo, pero ofreció a un puñado de periodistas la posibilidad de recorrer el establecimiento con vista directa al muro construido por Israel en la frontera con Cisjordania. Esta fue decorada por artistas, incluido el propio Banksy.
Abren un hotel palestino que exhibe murales del artista Banksy
Una de las obras de Banksy en el hotel. / AFP PHOTO / THOMAS COEX
Abundan en el hotel las obras satíricas características del artista. La más espectacular es la de la habitación número tres, conocida como "Habitación de Banksy", dominada por un mural en que un palestino y un israelí se enfrentan con almohadas. Las plumas parecen llover sobre la cama tamaño king. El hotel incluye una suite presidencial y un museo con obras de Banksy. Las habitaciones más baratas cuestan 30 dólares la noche.
Abren un hotel palestino que exhibe murales del artista Banksy
Una de las obras de Banksy en el hotel / AFP PHOTO / THOMAS COEX
Banksy incursionó varias veces en los territorios palestinos. En una ocasión pintó a una niña elevada por globos en el tramo del muro frente a su proyecto actual. Se cree que el año pasado entró furtivamente en Gaza para pintar cuatro murales. Una pintura en una puerta metálica muestra a la griega Níobe encogida de miedo frente a las ruinas de una casa. La pintura, titulada "Daño de bombas", se encontraba en el último resto de una casa de dos pisos destruida en la guerra de 2014 entre Israel y Gaza.
Abren un hotel palestino que exhibe murales del artista Banksy
Otra de las obras de Banksy en el hotel / AFP PHOTO / THOMAS COEX
Los esténciles satíricos de Banksy ratas, policías que se besan, agentes anti motines con caritas sonrientes, aparecieron por primera vez en los muros de Bristol antes de extenderse a Londres y luego a todo el mundo. Su identidad permanece en secreto, pero sus obras abtuvieron hasta 1,8 millones de dólares en subastas.
Abren un hotel palestino que exhibe murales del artista Banksy
Una de las obras de Banksy en el hotel / AFP PHOTO / THOMAS COEX
 www.clarin.com

miércoles, 22 de febrero de 2017

Siria, la izquierda y el “camarada” Putin

Punto y seguido. Opinión


Nazanin Armanian 


La intervención militar de Rusia en la guerra de Siria ha dividido a la izquierda en tres principales grupos: los que creen firmemente que los rusos (¿soviéticos?), desde Siria, están parando los pies al “yihadismo” e imperialismo; los que le acusan de crímenes de guerra y de ser igual o peor que los yanquis, y quienes a pesar de asimilar que la patria de Lenin hoy es un país capitalista, se consuelan con que fortalecerla pondría fin a la pesadilla del mundo unilateral dirigido por EEUU.
Vladimir Putin, héroe o villano 
Sin duda, la figura y la trayectoria del super presidente Putin es desconcertante. Desde Stalin ningún líder ruso ha gozado de tanta popularidad que él. Hábil en el uso de “humo y espejos”, el hombre de “orden y disciplina” que gobierna el país más grande del planeta, representa una alianza de la burguesía y magnates que controlan los medios de producción privatizados y públicos. Una élite “internacionalista” que presume de contar con el ex canciller del imperialismo alemán, Gerhard Schröder, que utilizando las “puertas giratorias” se ha colado en la dirección de Gazprom: la enfermedad holandesa azota Rusia y otros países productores de petróleo y gas.
El presidente Putin de hoy no es el mismo que hizo de primer ministro para un tal Boris Yeltsin, el Donald Trump ruso. En aquellos años, EEUU ni intentó debilitar o derrocar a Vladímir Vladímirovich, ya que podría servirle para contener a los comunistas.
Pragmático en interior y “realista” en la política exterior, Putin aplica su “sofisticada doctrina”:  mientras celebra el “Día de la Cheka” en homenaje a la policía secreta bolchevique, o utiliza la simbología soviética en los desfiles públicos, o habla del “decadente Occidente imperialista”, mima también a la ultra conservadora iglesia ortodoxa, y pone velas para que Europa y EEUU le llamen para juntos administrar el mundo. Y Oriente Próximo es un excelente espacio para recuperar el estatus de la potencia mundial.  
La putinomanía, creada desde un impulso maniqueo para desafiar la rusofobia (confundida con la “comunismofobia”), tacha de “conspiración occidental” a cualquier protesta (por muy obrera que sea) en contra de las políticas de Kremlin como si milagrosamente la “lucha de clase” hubiese desaparecido de aquella sociedad capitalista.
¡Lo que diga el  PC ruso!
Ante el desconocimiento de lo que sucede realmente en Siria, algunos recomiendan  fiarse de la posición del Partido Comunista ruso (defensor de la diplomacia de Putin), pero:
  1. ¿Se refieren al mismo partido que condujo a la URSS – país al que conocía perfectamente-, y al socialismo mundial hacia aniquilación, a pesar de contar con cientos de analistas a su disposición?
  2. ¿Es que los comunistas no se equivocan? Tener “fe” no es un rasgo precisamente marxista.
  3. En el PC ruso al igual que en otros, hay varias facciones, y no todas apoyan a la política exterior del presidente.
  4. Los comunistas rusos, si por un lado han cometido muchos errores sobre los acontecimientos de Oriente Próximo, por otro, han dado prioridad a los intereses estratégicos de su país sobre los intereses de los pueblos afectados. Como ejemplo: La URSS fue el primer país en reconocer el Estado sionista de Israel. ¿Debería la izquierda palestina hacer lo mismo?
La intervención en Siria
Varios apuntes:
. Ninguno de los países participantes en la guerra de Siria lo hace por el amor al pueblo sirio, ni para crear un orden regional o internacional progresista.  
. La legalidad de la presencia militar rusa (por tener el permiso de Damasco) no la legítima. En Yemen, EEUU y Arabia están bombardeando el país, muy legalmente a petición de su presidente Hadi, provocando la mayor crisis humanitaria del mundo.
. Entre los objetivos de Moscú no está proteger a los sirios, ni siquiera a su acorralado mandatario, ni mucho menos recuperar la integridad territorial de Siria.  
. Esta intervención no ha cambiado ni las razones iniciales de la guerra ni su resultado. Sólo ha añadido mayor complejidad al conflicto. Moscú y Washington ya han pactado la suerte de Siria.  
. Rusia cayó en la trampa de Obama que decidió no derrocar a Assad (que vive en su  palacio que sigue intacto, a pesar de 5 años del ataque de unos 30 estados el país), convirtiendo a Siria en un lodazal donde los enemigos y defensores de Asad se matan, haciendo felices a Washington y Tel Avive.
. Hay muchos matices en la “liberación” del mítico Alepo “gracias a los rusos”: Moscú permitió a Turquía acabar con Rojava, la autonomía kurda, si los yihadistas bajo su mando desalojaban Alepo. Así, los yihadistas fueron trasladados (con sus armas) con los autocares fletados y bocadillos, a otra ciudad, Idlib: los sirios no daban crédito a lo ocurrido. La “victoria” teatral en Alepo además no cambiaba NADA en el equilibrio de las fuerzas en este escenario.
. Las bombas de las fuerzas liderada por Rusia que caen sobre los civiles son igual de mortales que las de EEUU y Turquía. Ambos bandos utilizan la “guerra contra el terror” como una carta blanca para llevar adelante sus intereses estratégicos. Hay quien justifica éstos “daños colaterales” (el cuerpo sin vida de miles de familias sirias), desde sus cómodos sofás en un país en paz, como precio a pagar por el noble objetivo de derrotar el imperialismo. ¡Ésta es la guinda de la decadencia ética! “Los fines no justifican los medios” ha sido uno de los rasgos identitarios de la izquierda. ¿Matar a una parte del pueblo para salvar a otra? Que Putin solucionara la crisis Chechenia, o la de los rehenes en el Teatro de Moscú y en la escuela de Beslan, matando a miles de civiles para acabar con el terrorismo, entre otras observaciones, muestra una considerable falta de inteligencia, además de humanidad.  
. Rusia, en el sentido marxista del término (aun) no es un país imperialista, aunque muestre aspiraciones jingoístas (nacionalismo exaltado militarista). Su apasionante y cambiante realidad social y política seguirá creando mucha confusión.
¿Es Rusia anti-imperialista?
Pocos saben que el Sr. Putin en 2001 solicitó el ingreso de Rusia en la OTAN. Se creó el Consejo OTAN-Rusia para coordinar la cooperación militar y civil entre ambos, que fue estrenada en Afganistán, donde la invasión de la Alianza ha dejado a cientos de miles de muertos y unos 5 millones de desplazados. EEUU, entre 2012 y 2015 utilizó la base área de la ciudad natal de Lenin, Uliánovsk, para transportar cargas a Afganistán. También con su abstención en el Consejo de Seguridad permitió en 2011 el ataque a  Libia, votó en favor a las sanciones económicas y militares contra Irán, mientras Israel y Arabia Saudi se armaban hasta los dientes, generando un peligroso desequilibrio militar en la zona.
La ofensiva de la OTAN contra Rusia se debe a que EEUU no soporta que un poderoso país con tantos recursos naturales esté fuera de su control. Esta fricción geopolítica no puede ser aprovechada por las fuerzas progresistas, simplemente porque éstas han sido debilitadas hasta casi desaparición. ¡Y no, los entes religiosas (que son de derecha más reaccionaria) no pueden llenar este vacío, aunque sus inocuas ruidos anti estadounidenses llenen el escenario!
Y un mundo multipolar no reduce el riesgo de las guerras. Durante la existencia de la URSS ¿cuántas invasiones militares y golpes de estado hubo? Rusia no es un estado belicista, pero tampoco es el ángel de la paz: es el segundo vendedor mundial de armas.
Hoy, la guerra revolucionaria carece de sentido. Los pequeños y grandes estados usan sus armas de destrucción masiva contra miles de civiles, sin pestañar.  En Siria, todos los actores extranjeros deberían salir del país, y que fuese la ONU quien vele por la paz y la democracia, antes de que Trump lo declare “Estado Fallido” y le mande sus tropas. 
Fuente http://blogs.publico.es/

domingo, 22 de enero de 2017

Palestina: historizar el conflicto, pensar el presente

Revista Paginas

PÁGINAS, es una revista digital cuatrimestral de la Escuela de Historia de la Universidad Nacional de Rosario. Esta publicación, representa un nuevo espacio editorial académico destinado a la edición de artículos y reseñas dentro del campo de la historiografía actual. Cada número se encuentra orientado a un recorte temático propuesto por el Comité Editor, tendiente a dar cuenta de los debates y discusiones en torno de los problemas tratados, con el objetivo que estos constituyan un aporte a la disciplina y fomenten el debate entre los especialistas del campo.
Los artículos propuestos para su publicación pasan por un doble proceso de selección y evaluación interna y externa, durante el cual participan especialistas de prestigiosas instituciones científicas del país y del exterior. Apunta a un público constituido por investigadores y docentes en Historia, así como a graduados y estudiantes.


Vol 8, No 18 (2016): Septiembre /Diciembre Palestina: historizar el conflicto, pensar el presente

Coordinado por LETICIA ROVIRA, VANESA DELL'AQUILA y LUCIANA SEMINARA

Tabla de contenidos

. .
1

PRESENTACIÓN

Leticia Rovira, Vanesa Dell'Aquila, Luciana Seminara
3-9

DOSSIER TEMÁTICO

Emanuel Pfoh
10-24
Martín Martinelli
25-48
María Eugenia Gantus
49-66
Ángel Horacio Molina
67-77

ARTÍCULOS

Felicitas Sánchez Azcárate
78-96
Luisina Agostini, Carolina Brandolini
97-119

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

Daniela Rosés, Adrián Alejandro Almirón, Lisandro Gallucci
120-130


jueves, 19 de enero de 2017

Rojda Felat, comandante de las YPJ: “La era de la esclavitud de las mujeres ha terminado”


18 enero, 2017 
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Disloz Dildar/El Furgón* – Rojda Felat, una de las comandantes de las Unidades de Protección de Mujeres (YPJ) que lidera la Operación “Ira del Éufrates” para liberar la ciudad de Al Raqqa -la autoproclamada capital del Estado Islámico en territorio sirio-, ha dicho que las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF) han conseguido grandes victorias en la segunda fase de la operación que empezó el 11 de diciembre de 2016.
La comandante de las YPJ y de las SDF habló con la agencia de noticias Hawar (ANHA) sobre los últimos acontecimientos y dijo que el grupo yihadista será derrotado en el 2017.
Image: YPJ
-¿Podrías informarnos de las batallas en curso en la operación para liberar Al Raqqa?
-La campaña “Ira del Éufrates”, que empezó hace 25 días, comenzó desde dos ejes: Al Qaderiyah y Tel Samin. Nuestras fuerzas en Tel Samin han conseguido avanzar 12 kilómetros y están con la moral alta y una gran determinación para liberar la ciudad.
Hasta ahora no nos hemos enfrentado con grandes obstáculos durante nuestro avance. Los mercenarios del ISIS no han podido aguantar la resistencia de nuestros combatientes, por lo que han recurrido a cavar trincheras, sembrar el campo de batalla de minas, bombardear casas e, incluso, han intentado mantener las posiciones mediante el uso de coches bomba; sin embargo, todos sus esfuerzos han fracasado al enfrentarse con la resistencia de las fuerzas de las SDF. Una gran cantidad de armas y munición han sido recuperadas. Hemos liberado cientos de pueblos y pequeñas aldeas en ambos ejes.
A pesar de las terribles condiciones meteorológicas, los combatientes de las SDF continúan avanzando para llegar hasta nuestra gente, que están esperando para recobrar la libertad. Estamos trabajando al máximo para avanzar y liberar estas regiones del control del ISIS.
Raqqa Mapa
-Has mencionado que cientos de pueblos y aldeas han sido liberados, ¿cómo dan seguridad a las poblaciones desplazadas?
-Cuando la segunda fase de la campaña empezó, apelamos a nuestro pueblo para que se dirigiese a zonas controladas por las SDF, en el eje de Tel Samin. Los residentes de las regiones liberadas fueron evacuados a zonas más seguras para ser luego devueltas a sus pueblos cuando confirmamos que es seguro volver.
En la primera fase de la operación hemos garantizado alojamientos seguros para las poblaciones en zonas lejos del campo de batalla hasta que sus aldeas sean liberadas. Esto ha sido llevado a cabo bajo la supervisión de nuestras fuerzas y las personas han sido evacuadas y llevadas a zonas seguras para proteger sus vidas y garantizar su seguridad.
Rojda 2
-La Operación “Ira del Éufrates” fue lanzada a finales de 2016 y el mundo está viendo el avance de las SDF. ¿Mantendrán la promesa de eliminar al ISIS?
-Claro que sí. La operación empezó a finales de 2016 para derrotar a las fuerzas reaccionarias. Nuestra operación está en marcha; tenemos la moral alta y estamos avanzando para liberar a nuestro pueblo de los mercenarios.
Con el principio de año estamos tratando de liberar la ciudad de Raqqa del control del ISIS. Mantendremos nuestra promesa liberando cada hectárea de tierra; cuanto más nos acercamos a Al Raqqa, más seguros estamos de conseguir la victoria.
Alcanzaremos la victoria, sobre todo porque los pueblos de la zona se han dado cuenta quiénes son en realidad las bandas de mercenarios. No serán engañados por sus promesas nunca más. Estamos seguros que el 2017 será el año de la total liquidación del ISIS.
-Hace dos años el ISIS secuestró a cientos de mujeres yazidíes. Fueron vendidas como esclavas en los mercados de Al Raqqa. En su opinión, ¿hasta qué punto conseguirá liberar a las mujeres yazidíes la Operación “Ira del Éufrates”?   
-Ya hemos prometido y renovaremos nuestra promesa de que nosotras, como las YPJ, conseguiremos liberar a las mujeres yazidíes. Nuestra participación como YPJ en las filas de la Operación “Ira del Éufrates” es prueba de que seguimos nuestra lucha hasta que todas las mujeres oprimidas por el ISIS sean liberadas.
ISIS Esclavas
Nuestra perspectiva en esta campaña no está limitada a la liberación de las mujeres; también trabajamos para organizar, educar y conseguir un papel muchos más activo para las mujeres. La era de la esclavitud de las mujeres ha terminado; mientras que las mujeres eran asignadas un rol más tradicional de cocinar y cuidar de los niños, hoy están más empoderadas que nunca; están armadas y están luchando contra el peor grupo terrorista que el mundo haya visto nunca para defender a su pueblo y su tierra.
Repetimos nuestra promesa de liberar a las mujeres yazidíes. Continuaremos la lucha para que todas las mujeres que sufren la opresión bajo el yugo de los mercenarios sean liberadas.
-¿Querrías añadir algo más?
-Este nuevo año será el año de la victoria. Prometemos a nuestro pueblo en Al Raqqa que las bandas de mercenarios serán pronto derrotadas. El pueblo de Al Raqqa debe estar listo, ya que el sol de una nueva libertad pronto iluminará sus cielos.
*Artículo publicado en la agencia de noticias Hawar (http://es.hawarnews.com/) y traducido por Rojava Azadi
 http://elfurgon.com.ar

DISCUSIONES SOBRE LA TRAGEDIA SIRIA

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Claudio Katz1

La derrota sufrida por los yihadistas y denominados rebeldes en Alepo anticipa un giro en el desangre de Siria. Si el avance de las tropas del gobierno apoyadas por Rusia e Irán se confirma en las próximas batallas, la contienda podría quedar definida.
Este viraje se juega también en Mosul. La coalición de iraquíes, kurdos, turcos que actúa con apoyo aéreo de Estados Unidos y Francia acorraló a los fundamentalistas en su bastión de Irak.
Estos desenlaces cambiarían el mapa del conflicto pero no la tragedia que padece la región. Es previsible un desplazamiento de los enfrentamientos hacia otras zonas y la sustitución de choques entre militares por escaladas de terror contra la población civil. Las alertas ya se multiplican en todas las ciudades de Medio Oriente y Europa.
En Alepo se consumaron las mismas masacres que pulverizaron a otras ciudades multiétnicas. En el conflicto se computan más de 250.000 muertes y cuatro millones de refugiados. El nivel de barbarie se verifica en el tráfico de órganos humanos que realizan los contrabandistas entre los sobrevivientes (Armanian, 2016e). Los descendentes del despojo padecido por los palestinos vuelven a padecer el mismo destino de sus antecesores (Ramzy, 2015). Junto a la denuncia de esos crímenes resulta indispensable esclarecer lo ocurrido.

REBELIÓN Y USURPACIÓN

Hace seis años comenzó en Siria una sublevación con demandas democráticas semejantes a Egipto y Túnez. Ese levantamiento formó parte de las mismas protestas contra regímenes autocráticos que caracterizó a la primavera árabe. El movimiento se popularizó e incluyó la creación de comités para exigir reformas políticas. Pero la represión oficial superó todo lo conocido y desencadenó una guerra civil.
En su debut la rebelión despertó enormes simpatías, incentivó la deserción de cuadros militares y dio lugar al surgimiento de zonas liberadas. En términos políticos reunió una coalición de hermanos musulmanes, liberales y sectores progresistas. Pero el carácter sangriento de los enfrentamientos precipitó la militarización del campo opositor. Las organizaciones armadas se afianzaron en un escenario de variable empate.
El primer cambio de la rebelión se consumó con la presencia de los asesores provistos por Estados Unidos. El segundo viraje se concretó con el predominio de milicias yihadistas que no habían participado en la gestación de la sublevación. Como los fundamentalistas islámicos (salafistas) son acérrimos enemigos de los derechos ciudadanos, su dominio de la revuelta sepultó el sentido democratizador del alzamiento,
Los yihadistas se impusieron mediante acciones brutales. Varios grupos contaron con la financiación de Qatar y Arabia Saudita (Jaish al-Islam) y otras fracciones actuaron en forma más autónoma (Jabhat al-Nusra). Turquía aportó logística, circulación en las fronteras y contingentes propios (Ahrar as-Sham). Estas potencias sunitas apostaron a una ocupación extranjera, semejante a la registrada en el Líbano durante los años 80.
Entre los yihadistas se consolidó el protagonismo del grupo EI (Ejército Islámico, ex ISIS), que intentó establecer los cimientos de un Califato en las zonas conquistadas de Siria e Irak.
Al principio Estados Unidos avaló la presencia de estas bandas suponiendo que acelerarían la caída de Assad, sin quitarle el timón de la oposición a los sectores del ELS (Ejército Libre de Siria), manejados por el Pentágono.
Pero los fundamentalistas superaron a los grupos pro-occidentales y se apropiaron de su armamento. Tal como ocurrió con los talibanes y Al Qaeda, Estados Unidos perdió el control del campo que esperaba manejar.
En las zonas bajo su dominio, los salafistas impusieron códigos medievales contra las minorías religiosas. Asesinaron cristianos y kurdos, degradaron a las mujeres y quebraron la convivencia entre pueblos y creencias.
Esa usurpación transformó un conflicto inspirado en anhelos democráticos, en una batalla entre dos bandos igualmente reaccionarios y crecientemente contrapuestos por pertenencias comunitarias. Como acertadamente señaló un analista, esa degeneración enterró la sublevación inicial (Kur, 2016).
El avance militar de los yihadistas quedó detenido el año pasado. El gobierno de Assad reconquistó territorios con el auxilio de los bombardeos rusos y las acciones de las milicias pro-iraníes (Hezbolah). Contó también con el sostén de las comunidades alawitas, chiitas y cristianas aterrorizadas por el salvajismo de los salafistas. Cuando la guerra privó al país de alimentos y medicinas básicas, ambos bandos reclutaron a los desesperados por sobrevivir bajo alguna protección.
Los dos campos cometieron horrendos crímenes documentados por numerosas crónicas periodísticas (Febbro, 2016; R.L, 2016; Al-Haj Saleh, 2016). Esa barbarie compartida confirma la disolución del componente progresivo inicial que tuvo el conflicto.

PRIMAVERA, YIHADISMO Y KURDOS

El curso de la guerra en Siria sintonizó con tres procesos regionales. En primer lugar, la confiscación de la lucha democrática profundizó el retroceso general de la primavera árabe. Ese levantamiento ha quedado socavado por represiones dictatoriales y guerras yihadistas (Cockburn, 2016).
En medio de atentados y atropellos contra los trabajadores, en Túnez gobierna un ex ministro del viejo régimen de Ben Alí. En Egipto los militares restauraron el brutal sistema precedente, desplazando al gobierno electo de los hermanos musulmanes.
Los golpistas emiten condenas a muerte, engrosan las abarrotadas prisiones y torturan a miles de personas. Cuentan, además, con el aval de Estados Unidos y la complicidad de Europa. Su conducta confirma el carácter reaccionario de las cúpulas militares enfrentadas con el islamismo.
En Libia se verifica la misma regresión. Gadafi fue tumbado por el operativo que montó la OTAN para dividir al país. Occidente usufructúa de esa partición junto a Qatar y Turquía (que manejan la región de Trípoli) y Arabia Saudita (que se reparte el Torbuk con Egipto). Tal como ocurrió en África durante década anterior, el territorio ha sido reorganizado bajo el control de los señores de la guerra (Zurutuza, 2014).
En Irak continúa la demolición impuesta por un desangre sectario entre sunitas herederos de Sadam y chiitas asociados con Irán. Estados Unidos tolera esa matanza y supervisa la fractura del país, mediante frecuentes cambios de bando.
También los palestinos sufren las consecuencias de este dramático escenario regional. Israel refuerza la expropiación de Cisjordania extendiendo muros, apropiándose del agua y forzando la emigración.
En este desolador contexto zonal se asienta un segundo proceso de gravitación contrarrevolucionaria de los yihadistas. Esos grupos son continuadores del terrorismo talibán, que Estados Unidos fomentó hace varias décadas para expulsar a la Unión Soviética de Afganistán.
Las potencias occidentales han utilizado las milicias salafistas para destruir a los regímenes adversarios. Ese desmoronamiento refuerza la extinción de todos los vestigios de laicismo y modernización cultural.
Los fundamentalistas son una fuerza transfronteriza que se alimenta del odio generado por las agresiones imperialistas. Prometen regenerar la sociedad con estrictas normas de autenticidad religiosa, que incluyen alcanzar el paraíso a través de la inmolación suicida (Hanieh, 2016). La atracción que suscita entre jóvenes desengañados no sólo tiene fundamentos místicos. Expresa también el anhelo milenario de alcanzar la unidad árabe por medio de un Califato, asentado en la unanimidad religiosa (Jahanpou, 2014a).
Los yihadistas encarnan la versión extrema de la vertiente sunita del islamismo, en histórica rivalidad con los chiitas. Por eso trasladaron a Siria la guerra sectaria que desgarró a Irak. Los asesinatos que perpetraron en Túnez ilustran, además, su pretensión de disolver el sindicalismo y erradicar la militancia. Son destructores de la organización popular, exponentes de la barbarie (Achcar, 2015) o representantes de nuevos fascismos con referentes religiosos (Rousset, 2014).
Tal como ocurrió con Bin Laden tienden a desenvolver acciones propias que escapan al control de sus creadores (Petras, 2016). La variante más reciente del yihadismo surgió en las cárceles de Irak entre los oficiales del disuelto ejército de Sadam. Formaron el EI para resistir la expulsión de los sunitas del estado y para rechazar del acuerdo de gobernabilidad concertado por Estados Unidos con Irán (Rodríguez, 2015).
Pero a diferencia de sus precursores de Al Qaeda algunas vertientes han intentado construir un estado. Ocuparon pozos petroleros y se financiaron con la comercialización del crudo. Si ese proyecto territorial fracasa retomarán el uso generalizado del terror.
En este terrible escenario se incubó un tercer acontecimiento inesperado y positivo: la consolidación de zonas autónomas bajo el control de los kurdos. Este grupo nacional aglutina a la mayor minoría sin estado de todo el planeta. Diseminados en varios países, sus derechos han sido negados por incontables gobiernos.
En su valiente resistencia al yihadismo crearon la posibilidad de un Kurdistán independiente (Feffer, 2015). Si obtienen esa meta conseguirán el objetivo que los palestinos no han logrado alcanzar.
Esa perspectiva abre una luz de esperanza en la tragedia de Medio Oriente. Combatiendo al ISI los kurdos ya construyeron un semiestado dentro de Irak. Han pactado con el gobierno chiita aprovechado el momentáneo aval de Estados Unidos y buscan reconstruir en Irán la efímera república que forjaron en los años 40.
En Siria batallaron durante años por su autonomía, pero en el conflicto actual establecieron un acuerdo con Assad para combatir a los yihadistas. Con un armamento muy limitado han logrado significativas victorias.
En Kobane demostraron la supremacía del heroísmo y la auto-defensa sobre el terror. Sus milicias integradas con mujeres, guiadas por normas de laicismo e impulsadas por proyectos económicos cooperativos son la contracara del oscurantismo yihadista (Kur, 2015).
Las victorias de los kurdos permitirían restaurar la convivencia entre árabes, armenios, turcomanos y asirios. Introducen un contrapeso progresista al ocaso de la primavera y a la reacción salafista.

EPICENTRO DE CONFLICTOS GLOBALES

La guerra actual difiere en el plano geopolítico de lo ocurrido en Libia. Allí prevaleció la unanimidad imperialista, Rusia jugó un papel secundario, Irán no fue determinante y las sub-potencias que financiaron a la oposición se repartieron amigablemente el petróleo. Por el contrario en Siria se han concentrado múltiples conflictos internacionales.
Estados Unidos intentó aprovechar la rebelión democrática inicial para deshacerse de Assad. El cuestionado presidente no conserva ningún gramo del viejo antiimperialismo, pero actúa con un imprevisible pragmatismo. Aunque participó en la invasión yanqui a Irak, preserva una autonomía inadmisible para el Departamento de Estado. Por eso Obama intentó tres fracasadas políticas para derrocarlo.
Primero tanteó la instauración de una zona área de exclusión y amenazó con bombardeos directos. Pero no logró la cobertura de las Naciones Unidas, ni el sostén requerido para montar el control internacional de los arsenales químicos.
Posteriormente propició la división del país en cantones, en el escenario de caos que potenciaron los grupos del ELS manejados por la CIA. Como Assad se negó a exilarse y el yihadismo copó el bando rebelde, Washington optó por una negociación con Rusia para neutralizar a los fundamentalistas. Decidió tolerar al régimen, en el marco de las nuevas tratativas para logar el desarme nuclear de Irán (Armanian, 2016c).
Pero estas vacilaciones paralizaron a Obama y empujaron a los republicanos a exigir la continuidad de la campaña militar. Incluso Hilary propuso el endurecimiento y la intervención del Pentágono. La caída de Alepo implicó finalmente una derrota de Estados Unidos, que revierte sus avances en Libia y consolida sus retrocesos en Irak.
Nadie sabe qué hará Trump, pero ya anticipó un mayor apoyo a Israel que conduciría a retomar el hostigamiento de Assad. Avalará en la ONU el colonialismo sionista y amenaza con trasladar la embajada yanqui a Jerusalem. Los tres principales funcionarios militares del nuevo presidente (Flynn, Pompeo y Mattis) son partidarios de romper el acuerdo nuclear con Irán.
Pero reactivar el conflicto con Siria choca con la tregua sugerida a Rusia para confrontar con China. Renovar la presión militar sobre Damasco no es compatible con los acuerdos propuestos a Putin, para compatibilizar los gasoductos proyectados por Rusia (South Stream) y Estados Unidos (Nabucco). Es también difícil priorizar esos convenios hostilizando al mismo tiempo a Irán (Ramonet, 2017).
Hasta ahora Europa ha seguido las políticas más duras que impulsó Estados Unidos en Siria. Especialmente Francia incentivó el derrocamiento de Assad, facilitando la circulación de los yihadistas y la financiación de su armamento. Hollande busca ahora mayor protagonismo en la captura de Mosul.
Esta conducta fue reforzada con la utilización reaccionaria de los atentados padecidos por la población gala. No sólo volvió a imperar un doble rasero, para subrayar que la vida de un francés vale más que su equivalente del Tercer Mundo. La marcha oficial frente a lo ocurrido en Charlie Hebdo fue precedida por la prohibición de manifestaciones palestinas e incluyó la presencia de Netanyahu, como una explícita provocación al mundo árabe.
También los refugiados son manipulados para justificar operaciones bélicas de “protección humanitaria”. Mientras cierra las fronteras y convalida los naufragios en el Mediterráneo, Hollande multiplica el envío de tropas que potencian el éxodo de la población civil (Alba Rico, 2015).
Ese belicismo se explica por los negocios franceses con Arabia Saudita o Qatar y por los intereses coloniales que el yihadismo amenaza en África. Pero un ala del establishment (Fillon) ya propicia replanteos. Francia padece al mismo Frankestein que afecta a Estados Unidos desde el atentado de las Torres Gemelas.
La creciente participación de ciudadanos franceses de origen árabe en el yihadismo agrava el problema. La atracción del fundamentalismo entre los jóvenes desposeídos aumenta con la criminalización de los musulmanes y la expansión del fascismo islamofóbico.
En Siria se dirimen también las tensiones de Occidente con Rusia. En los últimos años la OTAN desplegó misiles en Europa Oriental, creó repúblicas fantasmales (Kosovo), propició incendios fronterizos (Georgia) e indujo golpes de estado entre los aliados estratégicos de su contrincante (Ucrania).
Pero la pasividad de la era Yeltsin quedó atrás y Putin encabeza una reacción defensiva en la esfera geopolítica (recaptura de Crimea) y económica (expropiación del magnate pro-Exxon Jodorkovski). La presencia rusa en Siria apuntala ese contrapeso.
Putin subió la apuesta luego del ataque del ISI a un avión ruso en Sinaí. Está empeñado en prevenir el resurgimiento de las milicias islamistas en su radio de Chechenia. Acordó con Obama el bombardeo a los grupos yihadistas y luego aprovechó el desconcierto de Estados Unidos para socorrer al acosado Assad.
Rusia apuntala en Siria sus propios intereses militares (una base naval y otra aérea) y económicos (gasoductos). Se encuentra en una situación muy distinta a la padecida cuando perdió Afganistán o se desplomó la URSS.
Pero compensar la fragilidad económica interna con expansión militar puede desembocar en el desastre que demolió al imperio zarista. El momento de gloria que vive Putin disimula las limitaciones de su maquinaria bélica y el dudoso sostén interno a operaciones de mayor envergadura (Poch, 2017).
La internacionalización del conflicto sirio condujo incluso a China a atenuar su estrategia general de prescindencia. A diferencia de lo ocurrido en Libia, ahora participa en las negociaciones sobre el futuro del país. Teme la expansión del yihadismo en sus fronteras y necesita asegurar el abastecimiento de petróleo. La estabilidad de Medio Oriente es vital para su proyecto de forjar un gigantesco emprendimiento comercial, emparentado con la vieja ruta de la seda.

DISPUTAS REGIONALES

Los conflictos entre las sub-potencias de la región han influido más que las tensiones globales en el desgarro de Siria. Israel interviene en sintonía general con Estados Unidos. Pero hace valer intereses colonialistas que rompen el equilibrio de la primera potencia con sus socios del capitalismo árabe.
Netanyahu aprovechará el ascenso de Trump para intentar la captura completa de Cisjordania liquidando la farsa de los dos estados (Pappé, 2016). Con ese objetivo incentivó la demolición de Siria a través de bombardeos y socorros de la retaguardia yihadista. Esperaba destruir a un adversario que alberga palestinos y oxigena a Irán.
El gobierno israelí no acepta perder el monopolio atómico regional frente a las instalaciones construidas por los Ayatollahs. Despotricó contra el acuerdo nuclear que suscribió Obama y se dispone a dinamitar ese convenio, para revertir el resultado adverso de la guerra en Siria.
Arabia Saudita es un segundo protagonista que encabezó el sostén a los yihadistas para tumbar a Assad. Su régimen criminal-monárquico es la principal referencia de los fundamentalistas. El nuevo rey Salman inauguró por ejemplo su mandato con un récord de 153 ejecutados (Gómez, 2016).
Los sauditas disputan hegemonía con Irán recurriendo a fundamentos del Corán. Retoman la antigua contraposición entre sunitas y chiitas, que se cobró más de un millón de muertos en la guerra entre Irak e Irán (Jahanpour, 2014b).
Los monarcas saudíes no toleran la preeminencia lograda por sus adversarios en el régimen que sucedió a Sadam Hussein. Exigen, además, el sometimiento de todos los pobladores chiitas de la península arábiga, que encabezaron protestas durante la primavera árabe (Luppino, 2016).
En el estratégico enclave de Yemen los jeques comandan una atroz escalada de masacres, que ha creado una tragedia de desabastecimiento de agua y alimentos (Cockburn, 2017). Cuentan con la colaboración aérea de Inglaterra y la complicidad logística de Francia (Mundy, 2015). Mantienen, además, una estrecha asociación de compra de armamento y sostén del dólar con Estados Unidos (Engelhardt, 2016). Pero con el manejo de una colosal renta del crudo han construido un poder propio, que genera múltiples conflictos con Washington.
En los últimos años Estados Unidos incrementó su abastecimiento interno de combustible, redujo la dependencia de sus proveedores y utilizó el petróleo barato como instrumento de presión sobre Rusia e Irán, afectando también a sus socios sauditas.
Probablemente los monarcas avalaron la caída del precio para afectar la rentabilidad de la producción norteamericana (extracción con shale) y recuperar predominio. Pero también priorizaron la convergencia con Estados Unidos para disciplinar a la OPEP y debilitar a Teherán. Con Trump se avecinan nuevos acercamientos (guerra del Yemen) y distanciamientos (más negocios con Europa que con América).
Más conflictivo es el destino futuro de los yihadistas. Al igual que en Pakistán, nunca se sabe cuánto protegen los monarcas sauditas a los grupos terroristas que desestabilizan a Occidente (Petras, 2017).
Por esa razón más de un estratega del Departamento de Estado evalúa la conveniencia de promover una balcanización de Arabia Saudita. Exploran la posibilidad de transformar a ese país en una colección de impotentes mini-estados, semejantes a Qatar o Barheim (Armanian, 2016b).
El tercer actor regional -Irán- disputaba en la época del Sha poder regional con los Sauditas, dentro de un mismo alineamiento pro-norteamericano. Pero desde hace décadas el régimen teocrático choca con Estados Unidos. Apuntala especialmente el régimen de Assad para reforzar su preeminencia en Irak y contrarrestar el acoso saudita en Yemen. Participa en Siria no sólo con armas y asesores, sino con cierto despliegue de fuerzas regulares. Además, recluta chiitas en el mundo árabe con la misma intensidad que sus adversarios sunitas (Behrouz, 2017).
Los Ayatollah le permitieron a Rusia incursionar desde su territorio contra el ISI, pero mantienen abiertas las negociaciones nucleares iniciadas con Obama. Al cabo de varias décadas de aislamiento económico el régimen acepta un desarme parcial, a cambio de inversiones occidentales. Tramita un lugar protagónico en los gasoductos que diseñan las compañías petroleras (Armanian, 2016d).
Los socios privilegiados del capitalismo iraní se definirán en la intensa batalla interna que libra el ala pro-occidental de Rohani, con la vertiente tradicionalista de Jameini. Todos buscan desactivar un descontento reformista que amenaza la supremacía de los teólogos y militares en el manejo del gobierno.
Finalmente la cuarta potencia regional -Turquía- pertenece a la OTAN y alberga una base militar con ojivas nucleares apuntando a Rusia. Pero los herederos del imperio otomano también operan como una sub-potencia con vuelo propio.
Especialmente el gobierno islámico-sunita conservador de Erdogan intentó un liderazgo de la zona, en estrecha alianza con la hermandad musulmana de Egipto. Pero luego del derrocamiento de ese sector consumó un cambio de frente, buscando primacía en la ofensiva contra Assad. Motorizó la acción de los yihadistas en Siria e incluso derribó un avión ruso para forzar la intervención directa del Pentágono. Con el mismo propósito potenció la crisis de los refugiados en Europa (Armanian, 2015).
Pero el peligro de gestación de un estado kurdo precipitó otro viraje espectacular de Erdogan. Turquía se forjó como país en la negación de los derechos de esa minoría y su gobierno complementa el viejo exclusivismo nacional (una sola lengua, raza e idioma) con el sostén religioso de las mezquitas (Gutiérrez, 2016).
Erdogan se sumó al bloque de rusos e iraníes para bloquear la expansión de los kurdos en sus fronteras. Rompió la tregua con los encarcelados líderes de esa minoría en Turquía y apuesta a negociar con Assad la obstrucción total de los anhelos kurdos (Lorusso, 2015).
El presidente cambió de bando para confrontar internamente con los pacifistas, laicos y progresistas que avalan las demandas (o las negociaciones) con los kurdos. Propicia un giro totalitario que inició desarticulando el improvisado golpe de estado reciente. Quizás montó un auto-golpe para justificar las persecuciones (Cornejo, 2016) o afronta conspiraciones pro-norteamericanas de los descontentos con su aproximación a Rusia (Armanian 2016a).
En cualquier caso, Turquía es un polvorín sacudido por choques en la cúpula militar. Erdogan sostiene a la fracción islamista que promueve un proyecto hegemónico neo-otomano (rabiismo) frente a sectores más atlantistas (kemalismo), en un marco de fracasado ingreso a la Unión Europea (Savran, 2016). En la guerra de Siria se dirime la supremacía de un grupo sobre otro.

CARACTERIZACIONES Y POSICIONAMIENTOS

La complejidad de la guerra en Siria obedece a una intrincada combinación de conflictos. La rebelión popular inicial se entremezcló con las tensiones entre potencias regionales y globales (Cinatti, 2016).
Ese tipo de mixturas en un mismo escenario bélico ha sido frecuente en la historia. La Segunda Guerra Mundial sintetizaba, por ejemplo, choques interimperialistas (Estados Unidos-Japón, Alemania-Inglaterra), con resistencias democráticas al fascismo y defensas de la URSS ante la restauración capitalista. Estos dos últimos componentes determinaron el alineamiento de la izquierda en el campo de los aliados (Mandel, 1991).
Para tomar partido en conflagraciones de este tipo, resulta necesario caracterizar cuál es el campo que contiene demandas legítimas o facilita triunfos populares. Es vital priorizar la lucha por abajo, para distinguir a las fuerzas más progresivas de cada escenario. Los conflictos geopolíticos nunca son indiferentes a la acción popular, pero están subordinados al curso de esas batallas.
Lenin propició esta estrategia socialista que jerarquiza los combates populares y toma en cuenta las tensiones por arriba. Superó el error de considerar tan sólo la confrontación con el enemigo principal o sostener ciegamente cualquier rebelión, omitiendo su función en el escenario global.
En el caso actual de Siria han prevalecido momentos de prioridad de la lucha democrática (levantamiento inicial contra Assad), derrota de los criminales reaccionarios (yihadismo) o sostén de los movimientos más avanzados (kurdos). En todos los casos se han verificado situaciones controvertidas.
En el debut de la primavera árabe las movilizaciones democráticas eran tan válidas en Túnez como en Siria. Pero esta última rebelión perdió legitimidad cuando fue usurpada por el oscurantismo.
En el caso de los kurdos, la enorme progresividad de su lucha no queda anulada por la protección coyuntural que obtienen de Estados Unidos. Por la misma razón persiste la validez de la causa palestina, a pesar de la financiación que brinda Qatar al Hamas e Irán al Hezbolah.
La imperiosa necesidad de frenar la barbarie yihadista condujo también a intensos debates en Mali, frente al arribo de tropas colonialistas francesas (Amin, 2013; Drweski, Page 2013). .
No es sencillo definir en Medio Oriente cómo se apuntala la lucha popular, en medio de las tensiones geopolíticas que inciden en esa batalla. Conceptualizar a los principales protagonistas de esas disputas contribuye a esas definiciones.
Estados Unidos comanda un bloque imperialista que ha destruido al mundo árabe con bombardeos, drones y asesinatos selectivos. Permanece en Afganistán amparando aventureros -que se financian con el cultivo de estupefacientes- y en la descalabrada sociedad iraquí, sostiene a los clanes más corruptos.
Washington redefine actualmente sus estrategias, sin perder el lugar preeminente que ocupa en la reproducción del orden capitalista global. Auto-limita su poder de intervención recurriendo a manejos indirectos (“soft power”) y una gestión imperial colectiva, que en Medio Oriente opera a través de un apéndice directo (Israel).
Las potencias regionales desenvuelven políticas sub-imperiales, guiadas por una cambiante relación de subordinación, autonomía y conflicto con el imperialismo central. Definen todas sus acciones en función de esos objetivos de supremacía zonal. Las variedades tradicionales (Turquía), nuevas (Sauditas) y en recomposición (Irán) de ese perfil se han verificado en la contienda de Siria. La intervención de esos países clarifica el sentido actual del sub-imperialismo, que fue conceptualizado en los años 70 con otros propósitos.
Finalmente el papel de Rusia debe ser evaluado en otro plano. No es un adversario ocasional, sino un rival estratégico de Estados Unidos. El Pentágono confronta desde hace mucho y en forma permanente con ese país.
Rusia no es la URSS. Se ha consolidado como una economía capitalista integrada a la mundialización neoliberal y actúa en Siria en función de los intereses de las clases dominantes y la burocracia del Kremlin.
Es una potencia con tradiciones imperiales que no opera a esa escala, sino en un nivel más precario. Por esa razón se perfila como un imperio en formación, que igualmente afecta la primacía de Occidente en Medio Oriente. Esa intervención puede cambiar la relación internacional de fuerzas, pero no constituye por sí misma una acción progresiva o favorable a los pueblos2.

GOBIERNO Y OPOSITORES

Los debates sobre Siria oponen en la izquierda a los defensores del gobierno y del bando opositor. La tesis favorable al régimen no ignora su carácter represivo, pero subraya su impronta laica, progresista y multiétnica. Destaca la necesidad de asegurar la integridad territorial de ese estado, frente a la disgregación sufrida por Libia e Irak. También describe cómo las conspiraciones imperiales intentan socavar a un gobierno heredero del proyecto panárabe (Fuser, 2016).
Pero Assad no cometió excesos ocasionales. Encabeza un régimen atroz que reprimió en forma sanguinaria a los manifestantes. Los disparos a mansalva, bombardeos de aldeas y asesinatos de familias continuaron los crímenes de 1982 en la localidad de Homs.
El gobierno actual no guarda ningún parentesco con la constitución inicial de un estado aglutinante de todas las comunidades. Desde hace años aplica ajustes del FMI y apuntala la corrupción de camarillas que se enriquecieron con la gestión neoliberal.
La involución del Baath sirio se asemeja a la trayectoria seguida por Sadam Hussein o Gadafi. Todos debutaron con proyectos reformistas y concluyeron gobernando para clanes mafiosos.
La virulencia represiva de Assad reproduce también lo ocurrido en la década pasada en Argelia, cuando el gobierno desconoció un triunfo electoral islamista, precipitando matanzas de ambos bandos. Con los mismos pretextos de contener al fundamentalismo, el dictador egipcio Sisi descarga una virulenta represión contra la oposición.
Los reclamos democráticos de la población siria siempre tuvieron la misma legitimidad que las exigencias de otros pueblos. Esas demandas han sido enarboladas contra tiranos prohijados o enemistados con Estados Unidos.
Al razonar con criterios puramente geopolíticos desconociendo estos hechos, no sólo se ignoran las aspiraciones populares. Se cierra los ojos ante masacres que ningún progresista puede avalar. Esa actitud condujo durante décadas a dañar la causa del socialismo ignorando los crímenes de Stalin.
La tesis opuesta y favorable a la rebelión se ubicó al principio en la trinchera correcta, pero desconoció la degeneración ulterior de la revuelta. Algunos niegan esa involución afirmando que el levantamiento democrático se profundizó y radicalizó. Reivindican a los rebeldes y objetan la gravitación asignada a la CIA o al yihadismo (García; Dutra, 2016).
Pero los crímenes cometidos en el bando opositor desmienten esa evaluación. No tiene sentido hablar de una “revolución siria” luego de la confiscación perpetrada por lo salafistas. Esa expropiación sepultó el carácter progresista que al principio tuvo el segmento rebelde.
El grueso de los insurgentes no pertenece a genuinos grupos de resistentes obligados a pactar con el diablo. Están muy lejos de los irlandeses del IRA (que aceptaban armas del Kaiser) o de los maquis franceses (que recibían pertrechos de los norteamericanos). Al igual que los kosovares de Europa Oriental, primero quedaron bajo el radar de la OTAN y luego repitieron el devenir reaccionario de los talibanes.
El antecedente libio es muy esclarecedor de los errores cometidos por algunos pensadores de la izquierda, que idealizaron a los rebeldes monitoreados por el Pentágono. No sólo fue desacertado reclamar armas para ese sector, sino también aprobar la “zona aérea de exclusión” que establecieron las potencias occidentales. La caída de Gadafi no fue un “triunfo popular” sino un logro de las fuerzas reaccionarias.
Estas experiencias constituyen una advertencia para la acción actual de los kurdos, que cuenta con el visto bueno de Estados Unidos. Existen cuestionados liderazgos asociados con Israel, en un contexto controvertida evolución de los dirigentes apresados en Turquía (De Jong, 2015). Conviene recordar que la heroica lucha de los kurdos siempre estuvo signada por dramáticas manipulaciones y traiciones (Fisk, 2015).
Pero hasta ahora ninguno de esos peligros anuló la progresividad de la resistencia kurda. Esa lucha se diferencia del trágico curso seguido por la rebelión siria.
Cuando un conflicto se desliza hacia la encerrona que padeció el combate contra Assad, lo más positivo es frenar el desangre. Ese sacrificio destruye la capacidad de acción de los pueblos. Muchos años de confrontación entre bandos regresivos agotó por ejemplo a la población del Líbano y Argelia, que ya no tuvo disposición para participar en la primavera árabe. La actual demolición sectaria de Irak constituye otro desastre del mismo tipo.
Las iniciativas para alcanzar el fin de las hostilidades aportan las mejores propuestas de resolución progresista del conflicto sirio. Muchas personalidades y movimientos han trabajado en esta dirección. Denunciaron la intervención del imperialismo y promovieron negociaciones bajo la égida de las organizaciones populares (Katz, 2013). El mismo planteo exponen en la actualidad distintos pensadores y corrientes políticas (Domènech, 2016).

CAMPISMO Y NEUTRALIDAD

El segundo debate en la izquierda gira en torno a la valoración de los conflictos geopolíticos que condicionan la guerra en Siria. Una tesis destaca que existen dos campos en disputa: el imperialismo occidental liderado por Estados Unidos y el alineamiento de Rusia con Irán y Turquía. Estima que el triunfo de Assad favorece la multipolaridad que encarna esta última alianza (Fuser, 2016). Otros realzan especialmente el rol de Rusia en la gestación de esa alternativa (Zamora, 2016).
Pero esta visión juzga lo ocurrido en Siria en función del tablero mundial, olvidando la rebelión democrática que detonó los conflictos en ese plano. Observa sólo la intervención de las potencias y desconoce la acción popular. Por eso evalúa al gobierno sirio como si fuera un simple peón del ajedrez global. Omite los crímenes de Assad suponiendo que son datos secundarios de una gran partida internacional.
Con la mirada puesta en las tensiones inter-estatales ese abordaje sugiere que la primavera árabe no existió. A lo sumo considera su impacto sobre Egipto o Túnez, sin incluir a Siria en ese proceso. Las revueltas populares son también percibidas como manipulaciones de las embajadas estadounidenses, mediante frecuentes comparaciones con las “revoluciones de terciopelo” de Europa Oriental.
Pero esa analogía sólo registra la afinidad de la clase media liberal árabe con los valores norteamericanos, omitiendo que las protestas no irrumpieron en ningún país emulando a Occidente. Al contrario, estuvieron motivadas por el rechazo a las tiranías serviles de Estados Unidos (Mubarak, Ben Alí). En la mayoría de los casos predominó la misma hostilidad hacia el imperialismo que se observa en América Latina.
Es un gran error suponer que las transformaciones progresistas surgirán de una pulseada global entre potencias. Esos avances sólo pueden gestarse al calor de una acción popular, que debería ser el foco de atención de todos los pensadores de izquierda.
Mirando sólo las tensiones en la cúspide resulta imposible definir cuáles son las fuerzas progresivas en Medio Oriente. Los kurdos, por ejemplo, han sido últimamente protegidos por Estados Unidos y hostilizados (o a lo sumo tolerados) por el bando opuesto que integra Turquía.
Si se prioriza la gravitación del universo geopolítico correspondería denunciar (en lugar de apuntalar) las acciones de esa minoría. Es lo que sugieren algunos “campistas” extremos, en su descripción de los kurdos como agentes del imperialismo (Gartzia, 2016).
El desacierto general de ese enfoque proviene de suponer que el enemigo de mi enemigo se ha convertido en un buen aliado. Olvida que los yihadistas enfrentados con Washington no son mejores que el imperio.
La simplificación en torno a dos campos recrea el viejo modelo de muchos partidos comunistas de posguerra, que evaluaban cualquier acontecimiento en función del choque entre áreas socialistas y capitalistas.
En cualquier caso Rusia ya no es la URSS y carece de sentido justificar al régimen de Assad por el sostén que recibe de Putin. Ese apoyo obedece, además, a cálculos geopolíticos variables. De la misma forma que Siria acompañó a Estados Unidos en la guerra contra Irak, Rusia mantiene acuerdos de cooperación militar con Israel, especialmente en el manejo de los drones.
El viejo ultimátum de “ubicarse en uno de los dos campos” desprestigia a la izquierda. La realpolitik obstruyó en el pasado el proyecto socialista, con avales a la invasión rusa de Checoslovaquia, que impidieron apuntalar la renovación anticapitalista. El neoliberalismo se nutrió de esas frustraciones.
El planteo opuesto al “campismo” realza la existencia de dos bandos geopolíticos igualmente regresivos en el conflicto actual. Remarca que el eje de Siria, Rusia e Irán es tan nefasto como el alineamiento de Estados Unidos, Francia y Arabia Sauditas (Alba Rico, 2016). Este enfoque considera que el escenario actual se asemeja a las guerras inter-imperialistas de principio del siglo XX y convoca a desenvolver la oposición a ambos polos.
Esta visión defiende acertadamente el derecho de los pueblos a rebelarse contra los gobiernos represivos. También denuncia el mar de sangre generado por los dos contendientes de Siria y aprueba las iniciativas de paz para contener esa destrucción.
Pero es problemático adoptar estas posiciones con preceptos neutralistas, olvidando la relevancia de las confrontaciones geopolíticas para las batallas populares. El resultado de esos conflictos no es indiferente a los combates antiimperialistas de los movimientos sociales y las naciones oprimidas.
En muchos casos la izquierda debe tomar partido frente a choques militares entre personajes abominables. Numerosos experiencias ilustran ese tipo de obligadas definiciones. No sólo la derrota de Hitler era positiva a manos del Stalin. También Thatcher era el enemigo principal en Malvinas frente a la dictadura de Galtieri y Bush era el adversario vencer ante el tirano Sadam. En situaciones complejas hay que registrar cuáles son los intersticios de intervención para los proyectos populares.

ADVERTENCIAS PARA AMÉRICA LATINA

La sangría de Medio Oriente constituye una gran alerta para otras regiones. Ilustra la devastación que genera la acción imperial y los enfrentamientos entre pueblos.
Afortunadamente América Latina no atravesó esa demolición y mantiene significativas diferencias con el mundo árabe. El cambio de relaciones de fuerzas -que introdujo el denominado ciclo progresista de la última década -impidió a Estados Unidos perpetrar sus tradicionales intervenciones en la región.
La situación de los movimientos populares también difiere sustancialmente de Medio Oriente. El baño de sangre y la desmoralización política -que sucedió a la derrotas de la primavera árabe- dista mucho del resistido y acotado retroceso político, que genera la restauración conservadora en Latinoamérica.
Pero lo sucedido en Irak, Túnez, Egipto, Libia o Siria es una gran advertencia ante la peligrosa presencia estadounidense en Colombia. Ya hay siete bases militares conectadas con la cuarta flota, que operan en estrecha asociación con un ejército de envergadura.
Colombia prepara además un ingreso a la OTAN, que conducirá a envíos de tropas a las zonas en conflicto. Quiénes luego lamentan la incorporación de Latinoamérica al radio de las represalias terroristas, suelen olvidar que el origen de esa desgracia se encuentra en la sumisión al Pentágono.
El sometimiento de Argentina a las aventuras estadounidenses en Medio Oriente condujo a dos graves atentados (AMIA y Embajada). Pero como Macri está embarcado en repetir esa subordinación hay que atenerse a las consecuencias.
Ha reabierto la absurda causa judicial sobre el Memorándum, suscripto por el gobierno anterior con Irán, para hacer buena letra con Trump y Netanyahu. Si esa dupla concreta el endurecimiento con los Ayatolah, tendrá a su disposición un pretexto de agresión fabricado en Argentina.
La alocada idea que el fiscal Nisman fue asesinado por orden de Teherán con la complicidad de Cristina Kirchner ya fue sugerida por cúpula sionista. No es la primera vez que Israel utiliza a la Argentina para sus operaciones contra Irán. Seguramente aprovechará la disposición de Macri a sumarse a cualquier operativo.
El líder del PRO ya abrió los archivos a la CIA, compra armamento a Tel Aviv entrena gendarmes en el estado de Georgia. También su colega brasileño -Temer- busca oxígeno con mayor sometimiento a Estados Unidos
En este marco la derecha venezolana utiliza argumentos de Medio Oriente para conspirar contra Maduro. Afirma que alineó a Venezuela en un “eje del mal” comandado por Rusia e Irán. Con ese disparate motoriza provocaciones golpistas, que incluyen llamados a la intervención extranjera con pretextos de crisis humanitaria.
No sólo pretenden repetir el golpe institucional perpetrado en Honduras, Paraguay o Brasil. Preparan acciones de mayor porte con exigencias de sanciones y aplicación de la Carta Democrática de la OEA. Los aviones espías del Pentágono acompañan la conspiración penetrando el espacio aéreo venezolano.
Frente a este acoso el gobierno bolivariano ha reforzado sus vínculos con el régimen sirio. Esa alianza es comprensible pero no justificable. Los acuerdos militares y las convergencias diplomáticas pueden concretarse, sin emitir opiniones sobre los gobiernos involucrados.
Los movimientos sociales, partidos políticos e intelectuales de izquierda tienen la palabra. Deben comprometerse con la verdad, siguiendo principios de rechazo de la intervención imperialista, oposición a los dictadores y solidaridad con los pueblos sublevados. Estos criterios ofrecen una brújula frente a la tragedia de Siria.

18-1-2017

RESUMEN

El giro de la guerra no atenúa el desastre humanitario. La sublevación democrática inicial fue usurpada por el yihadismo y se transformó en un conflicto entre bandos regresivos. En un escenario de ocaso de la primavera árabe y preeminencia del fundamentalismo despunta la perspectiva progresiva de un estado kurdo.
Las grandes potencias disputan intereses en un conflicto internacionalizado. Más intensa es la batalla por la hegemonía entre cuatro sub-potencias regionales. En la actual combinación de conflictos corresponde priorizar las batallas populares frente a las tensiones geopolíticas.
Es tan equivocado justificar los crímenes del gobierno, como ignorar la confiscación reaccionaria de la revuelta. Los errores provienentes del registro exclusivo de disputas inter-estatales no se superan con neutralismo. Lo ocurrido en Siria es una advertencia para América Latina.

REFERENCIAS

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PALABRAS CLAVES

Medio Oriente. Imperialismo. Guerra.
1 Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su página web es: www.lahaine.org/katz

2 En un próximo trabajo expondremos nuestra interpretación del significado teórico de las nociones sub-imperialismo e imperialismo en formación.